Premio Enogastroturismo Universidad de La Laguna2026
Un reconocimiento que huele a tierra volcánica, a vino de altura y al trabajo de las personas que hacen posible que el enoturismo canario brille.
Hay premios que se agradecen con un comunicado de prensa. Y hay premios que te hacen parar, respirar hondo, y pensar en todas las personas que están detrás. Este es de los segundos.
TuriTop acaba de recibir el Premio Enogastroturismo de la Universidad de La Laguna 2026, en la modalidad de Iniciativa Empresarial, concedido a través de la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias de la ULL. Y aunque el diploma es bonito —muy bonito— lo que de verdad nos llena es lo que hay detrás.
🏆 Premio Enogastroturismo ULL 2026 · Iniciativa Empresarial
De la viña a la pantalla
Cuando pensamos en enoturismo, es fácil perderse en los datos: reservas procesadas, canales de venta, conversiones. Pero el enoturismo es, antes que nada, un hecho humano. Es el viticultor que lleva décadas entendiendo cómo el viento del norte cambia el carácter de un malvasía. Es la persona en la bodega que sabe cuándo hay que esperar y cuándo hay que actuar. Es el guía que sabe cuándo hacer silencio y dejar que el paisaje hable por sí mismo.
Nuestra tecnología no reemplaza nada de eso. Lo que hace es quitarle fricciones al camino para que ese encuentro —el visitante y el territorio— suceda con la naturalidad que merece.
«Este premio es especialmente bonito porque pone el foco donde tiene que estar: en la gente que está en la viña y en la bodega, en el producto local, y en todo lo que se mueve alrededor cuando el enoturismo funciona bien.»
Lo que vimos esa noche
La ceremonia reunió a instituciones, investigadores, productores y empresas con algo en común: creer que el territorio canario merece ser contado, y vivido. Subir a ese escenario —bajo ese cartel que decía TuriTop en letras grandes— fue un momento que no se olvida fácilmente. No por el diploma, sino por lo que había en la sala.
Personas que dedican su vida a hacer que los paisajes del vino canario sean accesibles, comprensibles y, sobre todo, emocionantes para quien los visita por primera vez. Y personas que llevan toda una carrera construyendo ese relato desde la bodega, desde el aula, desde el campo.

El territorio como protagonista
Lo que más nos gusta de este reconocimiento es que no premia a una empresa por haber crecido o por sus números. Premia una iniciativa que toma en serio el territorio. Que entiende que el enoturismo no es solo vender visitas a bodegas, sino construir un relato que conecta a las personas con la tierra, con los viñedos de altura, con la manera canaria de hacer vino.
Canarias tiene algo que no se puede copiar: volcanes, vientos alisios, vides centenarias sin injertar. Y tiene a una generación de bodegueros y productores que están poniendo ese relato en valor. Nuestra parte en esa historia es modesta —somos los que facilitan que la reserva llegue, que el acceso sea fácil, que el operador tenga el control de su negocio— pero nos sentimos parte del ecosistema.
🍷 Enoturismo con raíces
El enoturismo canario no se entiende sin su suelo negro, sin la malvasía volcánica de Lanzarote, sin los viñedos en cráter de La Geria, sin los listanes de Tenerife a más de 1.000 metros. TuriTop trabaja con bodegas y operadores de todo el archipiélago para que esas experiencias sean tan fáciles de reservar como impresionantes de vivir.
Gracias, de verdad
No podíamos cerrar este post sin hacer lo que toca: dar las gracias. A la Universidad de La Laguna y a la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias de la ULL por el reconocimiento y por el trabajo riguroso que hacen poniendo en valor este sector desde la investigación y la academia. No es fácil tender ese puente entre el conocimiento y la práctica, y ellos lo hacen con compromiso y coherencia.
Al Clúster de Enoturismo de Canarias, por ser el espacio donde la red se teje. El trabajo en red no es solo una frase bonita cuando hay personas que se sientan a la mesa, comparten lo que saben y se empujan mutuamente a hacer las cosas mejor.

Y sobre todo —sobre todo— gracias al equipo de TuriTop. A los que responden incidencias un lunes a las ocho de la mañana. A los que depuran código un viernes por la tarde para que la integración de una bodega en La Palma funcione sin errores. A los que cogen el teléfono cuando un operador tiene un problema el día antes de su temporada alta. Esto no es un premio de la empresa. Es un premio de las personas.
Seguimos. Con los pies en las Islas y la vista puesta en construir algo que dure.